El envejecimiento prematuro de las mochilas

Casi todas las mochilas que he tenido últimamente, pasados los primeros años de uso, han empezado a sufrir un fenómeno muy curioso. Como si se tratara de una quemadura solar en la piel, la capa interior ha comenzado a “despellejarse”.

El caso es que todas las cosas que transportaba en la mochila se iban llenando de unos molestos trocitos de plástico desprendido. Y digo plástico porque en realidad lo que se deshace es el revestimiento interior, el cual suele realizarse con PU (poliuretano), poliéster o PVC (Policloruro de Vinilo), y es colocado por el fabricante con el fin de conseguir un grado aceptable de impermeabilidad.

Mochila despellejada por dentro

Efecto del tiempo en el revestimiento interior

Que las mochilas de hoy en día sean parcialmente impermeables es sin duda un avance, el problema es que con el paso del tiempo la capa interna empieza a desprenderse y además de perder su capacidad de repeler al agua, nos obliga a tener que limpiar constantemente la mochila por dentro.

Hay que recordar que la mejor estrategia de sostenibilidad es usar un producto el mayor tiempo posible, y para ello su vida útil y el cuidado del mismo son los factores determinantes. Para mí está claro que las mochilas actuales no duran tanto como las que estaban fabricadas sin ningún tipo de recubrimiento impermeabilizante interno. ¿Tenían menos prestaciones? Sí, pero… ¿Es necesario que casi todas las mochilas vengan con el mencionado revestimiento y así con una vida útil acortada?

Recubrimiento interior mochila nueva

Así de bonito luce el recubrimiento interior de una mochila nueva, luego la cosa cambia

Distintas actividades, distintas soluciones

1) Las personas que practican senderismo (una mayoría), e incluso otras actividades de montaña que no sean especialmente técnicas, podrían utilizar mochilas que durarían más tiempo sin un recubrimiento impermeable interno. ¿Y qué pasa cuando llueve? Entonces se puede usar un cubre-mochilas, una capa de lluvia o incluso un paraguas.

2) Para los deportistas más exigentes que necesitan una alta impermeabilidad en sus mochilas con el fin de realizar las actividades en las mejores condiciones y con el menor peso posible, se podría aplicar un tratamiento impermeabilizante exterior en la mochila.

Por ejemplo, la marca sueca Fjäll Raven oferta actualmente mochilas sin revestimiento impermeabilizante interno a las que se les puede aplicar un tratamiento exterior impermeabilizante con cera y parafina. Además, ya hay tejidos como el Vinylon F (de la misma marca) que permite mantener una impermeabilización de la mochila sin el revestimiento interno, que con el tiempo se deshará, y por lo tanto sin merma de la vida útil de la misma.

Cera para tratamiento exterior

Cera de la marca Fjäll Raven para el tratamiento impermeabilizante exterior

3) El recubrimiento interno (normalmente incluso de doble capa externo e interno) quedaría entonces para los deportes como el piragüismo o el barranquismo, donde una impermeabilidad extrema es fundamental.

Evitar el PVC y los ftalatos

El PVC es un material plástico que por su resistencia al desgarre y su impermeabilidad tiene múltiples aplicaciones en el material deportivo de montaña. Sirve para fabricar alforjas de bici, mochilas de barrancos e incluso para recubrir la zona destinada al transporte de crampones y raquetas. El PVC es un material duro, y para poder hacerlo flexible de manera que se pueda utilizar en la fabricación de estos productos, se suelen utilizar unos compuestos químicos llamados ftalatos. Algunas de estas sustancias son tan contaminantes y tóxicas que han sido incluidas en la “lista de sustancias extremadamente preocupantes” de la normativa REACH de la Unión Europea.

Ya hay empresas de montaña como Vaude que han empezado a sustituir el PVC de sus productos por poliuretano, y además han anunciado que van a eliminar totalmente su uso en la fabricación a partir de 2015. Cada vez hay más marcas que publicitan sus mochilas y bolsas junto con un “PVC free” e incluso el gigante North Face ya ha cambiado el PVC de algunos de sus artículos por un “TPE laminado sin ftalatos”.

Esperemos que todos los fabricantes de material de montaña sustituyan lo antes posible el uso del PVC y de los ftalatos por una alternativa más ecológica de las ya disponibles. Conjugar el máximo de prestaciones de un producto con durabilidad y sostenibilidad es el reto más vigente para los fabricantes de material técnico de montaña.

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