Ceras ecológicas para esquiar

Ahora que estamos en plena temporada invernal, es el momento de disfrutar de la nieve con deportes sostenibles como son el esquí de montaña y el esquí de fondo. Tener los esquís bien encerados es fundamental para poder deslizarse adecuadamente, o bien para “agarrar” la nieve en el caso del esquí de fondo clásico, y así aumentar las prestaciones y la diversión de la experiencia.

Hay dos tipos de encerado:

  • Encerado en frío: dura muy poco, apenas unas bajadas, ya que la cera no se introduce bien en la suela del esquí/tabla, y el rozamiento con la nieve la desprende rápidamente. Se utilizan para momentos puntuales y las suelen vender en envases con aplicador, como la crema para los zapatos.
  • Encerado en caliente: se utilizan unas ceras sólidas (en bloque o en polvo) y por eso hace falta una plancha que nos permita deshacerlas con ayuda del calor, para así poder aplicarlas adecuadamente. Es un encerado que dura mucho más y que hidrata profundamente el material, ya que la cera penetra mejor en la suela.

Como habéis visto, las ceras que necesitamos para encerar “en frío” o para encerar “en caliente” son diferentes, y dentro de estas dos categorías también hay una amplia variedad de ceras para los distintos tipos de nieve que nos podemos encontrar: desde nieve polvo muy fría (-15 hasta -30ºC), hasta nieves más húmedas y con más temperatura( -5 a 0ºC).

Ceras NZero

Quizás os hayáis preguntado alguna vez de qué material están hechas estas ceras. Pues bien, resulta que la gran mayoría de ellas se fabrican con Parafina, un derivado del petróleo, y con mucha frecuencia se les añaden aditivos como el flúor, para que repelan mejor al agua. Actualmente encontramos incluso ceras “altamente fluoradas”, que en un principio se usaban sólo en competición, pero que con el tiempo han llegado al gran público. Por desgracia, el añadido de flúor se consigue gracias a los perfluorocarbonos o PFCs. Los PFCs son una familia de compuestos químicos que  debido a sus enlaces de carbono y flúor, tienen unas propiedades físicas muy peculiares (impermeables, antiadherentes, ignífugos, etc.). Lamentablemente, estos enlaces químicos son tan estables que apenas resultan biodegradables, lo que los convierten en unos potentes y peligrosos contaminantes.

Ya hemos comentado que al esquiar se va desprendiendo la cera y se va depositando en la nieve. En cuanto las altas temperaturas provocan el deshielo, esos restos de cera se juntan con el agua y pasan a formar parte de las aguas subterráneas o de los ríos.  Ahora imaginaros lo que pasa con la calidad del agua que estos ríos transportan a nuestras casas, si los miles de esquiadores que cada invierno se deslizan por las pistas utilizan unas ceras que contienen productos contaminantes como los PFCs, que son bioacumulables y apenas biodegradables. Aunque apenas se dejen unos gramos de cera en cada visita, tenemos que tener en cuenta que al año en el mundo se producen más de 300 millones de visitas a estaciones de esquí.  No es por tanto de extrañar, que Greenpeace en su último estudio haya encontrado restos de PFCs en las “zonas más remotas” de la tierra.

El otro grave problema que nos encontramos con estas ceras fluoradas lo padecen especialmente los profesionales del esquí que se pasan horas encerando y cuidando del material. Resulta que el vapor de flúor es tóxico, y los que hayáis probado a encerar en caliente con una plancha, habréis tenido la experiencia de ver cómo se liberan unos vapores durante el proceso, que no huelen especialmente bien. Usar mascarilla, protegerse los ojos y estar en un lugar muy bien ventilado es fundamental para trabajar con este tipo de ceras, pero aún así, esto no garantiza la protección total de la salud como varios estudios* han advertido.

Pero no todo son malas noticias, porque por suerte ya tenemos alternativas más ecológicas. Una empresa catalana con el nombre de NZero nos ofrece unas ceras fabricadas con extractos vegetales, libres de parafina y de PFCs.

Productos NZero

Las características de estas ceras “ECO”, según el fabricante, son:

  • 100% ceras vegetales: Todas las ceras están hechas con ingredientes 100% naturales. La base es una mezcla de soja, maíz y extractos naturales,  sin el añadido de aditivos tóxicos.
  • 0% parafinas y fluorados: estos productos están 100% libres de hidrocarburos, parafinas y otros contaminantes.
  • 0% humos y vapores tóxicos: al encerar en caliente producen menos emisiones, y las mismas no son tóxicas.

Enhorabuena a NZero por esta innovación, que no sólo cuida nuestro material, sino también el medio ambiente y nuestra salud. Más información sobre esta empresa aquí

*Para ampliar información sobre el tema, os dejo aquí un interesante artículo en inglés.

 

 

 

 

Una estación de esquí sin remontes

En el año 2011 la estación de esquí tirolesa de Sonnenplateau Mieming tuvo el valor de apostar por un turismo invernal más sostenible y desmontar los remontes de su estación de esquí. Tras muchas discusiones, finalmente se impuso la idea de posicionarse como lugar de tranquilidad, alejado del circo de las tradicionales estaciones de esquí, y orientarse principalmente a familias y a amantes de la naturaleza.

„InntalMieming02“ von Chianti in der Wikipedia auf Deutsch. Lizenziert unter CC BY-SA 3.0 über Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:InntalMieming02.jpg#/media/File:InntalMieming02.jpg

Mieminger Plateau. Foto: Chianti in der Wikipedia auf Deutsch.

Hay que decir también, que el mantenimiento de los remontes suponía anualmente un lastre económico de unos 200.000 euros para el municipio y para la asociación turística, y estaban tan obsoletos que se requería una inversión de unos 5 millones de euros para su renovación*. Además, con un cambio climático llamando a la puerta, la cifra global de esquiadores estancada desde hace años y la dura competencia con las macroestaciones de esquí, que cada vez amplían más sus dominios, era el momento de buscar una nueva estrategia turística. Aunque todo esto no quita mérito al valor de salirse del tradicional paradigma establecido: ¿una estación de esquí tirolesa a menos de 60 km de Innsbruck sin remontes? ¿Un turismo invernal sin esquí alpino?… ¿Seguirán viniendo los turistas?

Obras de ampliación de Formigal

Estrategia tradicional de las estaciones: ¡más dominio esquiable!, ¡más kilómetros de pistas!…¿Y el impacto ambiental? ¿Y el paisaje en verano?. Foto: ampliación en Formigal, 2004.

Una vez desmontados los remontes, el municipio empezó a promocionarse como un lugar diferente, sin montañas cosidas con cables, alejado del bullicio del esquí alpino, y con una oferta basada en: esquí de fondo, excursiones con raquetas, esquí de montaña, paseos con trineo y un Kinderland. Este Kinderland, que refuerza la oferta para familias, es un lugar donde los niños pueden jugar con la nieve y aprender a esquiar con ayuda de una cinta transportadora.

El esquí de fondo y el esquí de montaña son deportes mucho más sostenibles que el esquí alpino. Foto: Llanos del Hospital, Benasque.

La primera temporada invernal sin remontes fue mala, algunos hoteleros dicen que tuvieron un 20% menos de ocupación. La segunda temporada, 2012/2013 fue bastante mejor y en la temporada 2014/2015 ya se han alcanzado los niveles de ocupación que tenían antes de quitar los remontes*. También ha cambiado el tipo de clientes, con turistas que prefieren encontrarse un ciervo en el bosque mientras pasean con raquetas, a una interminable fila de esquiadores esperando coger el telesilla. Familias con niños y gente mayor son los visitantes que más han aumentado. Además, el municipio ya no tiene el lastre económico que suponía el matenimiento de las antiguas instalaciones, y la belleza del entorno ha mejorado mucho sin las torres ni cables de los telesillas. Esta mejora se hace especialmente notable en los meses de verano, atrayendo a más turistas en la época estival.

Reflexión Final

Menos mal que por fin hay una estación de esquí que apuesta por un marketing diferente y rompe con el tradicional modelo de ofertar más y más kilómetros esquiables, sin tener en cuenta el coste medioambiental y paisajístico que esto supone para el entorno. Menos mal que por fin alguien se atreve a demostrar que se puede ofertar un turismo de nieve mucho más sostenible, sin que dejen de venir los turistas. Menos mal que por fin alguien se atreve a tener ideas nuevas y a renunciar a costosísimas inversiones en telesillas y remontes, que al final, se convierten en “elefantes blancos”. Aunque quizás lo verdaderamente costoso sea eso, tener nuevas ideas, romper viejos paradigmas y salir a intentarlo.

*Fuentes:

X:enius/ARTE: Hat Skifahren eine Zukunft? 30.3.2015

Zeit on line – Tirol: Après Skilift, 07.05.2014

2014 International Report on Snow & Mountain Tourism

El esquí de montaña: alternativa sostenible al esquí alpino

El esquí de montaña, también conocido como esquí de travesía o esquí alpinismo, es un deporte en el que únicamente ayudados por los esquís podemos subir y bajar montañas. ¿Subir montañas con los esquís? Pues sí, en esta disciplina podemos ascender sin que sean necesarios los remontes, ni los telesillas, ni telecabinas, ni nada parecido. Lo único que nos hace falta son unas “pieles de foca”, pero tranquilos que tampoco hay que matar ningún animal para conseguirlas.

El esquí alpino es un deporte que desde el punto de vista ecológico es muy poco sostenible. Necesita mucha energía para el funcionamiento de los remontes mecánicos, para la fabricación de nieve artificial con cañones y para la preparación diaria de las pistas con unas enormes máquinas llamadas  pisapistas o ratacs. La fabricación de nieve artificial también hace uso de grandes cantidades de agua, hasta el punto de tener que construir pequeños embalses que puedan abastecer debidamente los cañones. Una estación de esquí requiere de muchísima superficie, en un entorno ecológicamente valioso, para la construcción de enormes parkings y del máximo de kilómetros posible de pistas. Por último, el desplazamiento de los miles de esquiadores con sus coches cada temporada emite una gran cantidad de CO2 a la atmósfera, aunque este problema también lo tenemos con el esquí de montaña, siempre que no usemos alternativas más ecológicas como el transporte público o compartir el coche.

Foto: Luis Royo.

 Foto: Luis Royo.

El esquiador de montaña no necesita estaciones de esquí, ni consume energía eléctrica, ya que puede desplazarse por casi cualquier terreno nevado impulsado únicamente por su esfuerzo, aunque esto implica que se deben tener unos profundos conocimientos de montaña para poder evitar los peligrosos aludes y otras amenazas propias de este entorno invernal. Ni los cañones, ni los ratacs, ni los telesillas están invitados a la fiesta del esquí de montaña.

Más sano, más bonito, más barato, más sostenible y alejado de las masas de esquiadores alpinos, entonces… ¿Por qué es tan poco practicado el esquí de montaña? En primer lugar es desconocido, además es físicamente más exigente y técnicamente mucho más complejo. El esquiador de montaña debe dominar la técnica de ascenso, el descenso en todo tipo de nieves  y tener unos buenos conocimientos de alpinismo que le permitan solventar las diversas situaciones que se puede ir encontrando.

El esquí de montaña de competición fue olímpico desde los Juegos de Invierno en Chamonix 1924 hasta 1948. La “Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo” (UIAA) quiere que se incluya nuevamente en el programa olímpico en los Juegos de 2018.

Para todos aquellos interesados en probar esta modalidad, les sugiero que busquen un curso en un club de montaña y que se informen en la Federación de Montañismo de su Comunidad Autónoma.