Adidas y sus vasos reutilizables de goma #changetherace

Durante el Maratón de Berlín del 2018, el organizador de la misma (SCC Events), junto con la marca Adidas, decidieron hacer un test con unos vasos de goma plegables de apenas 10 gramos de peso.

El objetivo era claro: reducir las montañas de basura que se generan en los avituallamientos de la prueba. El corredor lleva plegado este vaso en el pantalón, y en unos puestos especialmente habilitados para ello, lo puede rellenar.

La idea no es nueva, ya que desde hace tiempo los corredores de carreras de montaña han de llevar su propio vaso para que se lo rellenen durante el recorrido. Lo que es original es la voluntad de introducirlo ahora en las carreras de asfalto.

Como ya comenté en este otro post, con 40.000 corredores participando y avituallamientos de agua cada 5km, hablamos de miles y miles de vasos necesarios para suministrar el agua en cada prueba. La cantidad de basura generada es inmensa.

Aunque muchos organizadores ya están usando vasos reciclables, todavía se ven muchas carreras populares en las que el avituallamiento típico consiste en repartir botellas de agua pequeñas. Ver montones y montones de bolletas todavía medio llenas por el suelo es lo habitual después de estos eventos.

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He leído los comentarios de un corredor que pudo testarlo en la mencionada maratón y la experiencia fue muy positiva. No se pierde tanto tiempo en el “repostaje” como cabría esperar, y aunque todavía hay cosas que mejorar, parece ser la mejor estrategia conocida hasta ahora para reducir el impacto ambiental de este tipo de pruebas.

Ayer participé en la “Adidas Runners City Night” celebrada en Berlín. El organizador es el mismo que el del maratón y en los avituallamientos pusieron exclusivamente estos vasos, que ya estaban llenos porque se trataba de un recorrido de 10 kilómetros.

Todo funcionó bien, pero lo que fue una pena fue entrar en meta y ver que dos de los patrocinadores de la prueba, una marca de agua mineral y otra de cerveza sin alcohol, repartían sus productos en botellas y en vasos de plástico.

Así que queda claro que a los patrocinadores hay que implicarlos en este tipo de acciones, para que lo que por un lado se gana, no se pierda por otro.

¿Qué opináis? ¿También lo habéis probado? ¿Cuál es vuestra experiencia? 

¿Prendas de montaña sostenibles? Cinco consejos para orientarte!

Lo verde está de moda, pero no siempre los reclamos de los fabricantes tienen un trasfondo de sostenibilidad real.

En este artículo vemos los cinco puntos fundamentales que has de mirar si quieres impactar positivamente en el medio ambiente con tu poder de compra. 

Entrar en una tienda especializada y encontrar ropa de montaña “sostenible” se puede convertir en una auténtica labor de investigación. En primer lugar hay una cierta confusión en cuanto a qué significa “ropa de montaña sostenible”, y en segundo lugar nos encontramos con una jungla de etiquetas, certificaciones y estándares que complican la tarea.

Por si fuera poco, las actuales estrategias de marketing de las grandes empresas outdoor pasan por afirmar que “nosotros somos los más eco”, con muchos casos de “greenwashing”, lo que hace que el usuario se vuelva muy escéptico ante tanta propaganda “verde”.

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A nivel global hay una tendencia muy clara hacia lo sostenible que afecta a todos los sectores. El movimiento es tan fuerte que hasta una archiconocida multinacional de hamburguesas ha cambiado sus colores corporativos de rojo-amarillo a verde-rojo, decorando actualmente sus locales con tonos marrones y verdes, en aras de parecer más sostenible.

Como dice Jeremy Cardona, autor del libro “Sustainability: A History”: vivimos en la era de la sostenibilidad, aunque no vivimos de manera sostenible.

El sector de la ropa outdoor ha ignorado durante mucho tiempo este importante desarrollo, con notables excepciones como Patagonia, que ya desde hace años se posicionaba en el mercado como el adalid de la sostenibilidad.

En el año 2012 Greenpeace publicó en Alemania un estudio denunciando la peligrosidad de los PFCs, compuestos químicos contaminantes que se usan masivamente para impermeabilizar la ropa técnica. Esta publicación fue un escándalo, ya que la mayoría de las marcas de outdoor, que se dirigen a un público mayoritariamente amante de la naturaleza y que en su propaganda utilizan fotos de idílicos paisajes, estaban al mismo tiempo contaminando peligrosamente el terreno de juego de los usuarios.

Desde entonces, sobre todo gracias a la presión de esta ONG, de los medios de comunicación y de consumidores cada vez mejor informados, se ha producido un espectacular desarrollo en este ámbito.

¿Qué es ropa de montaña “sostenible”?
Podría parecer que el concepto de “sostenible” es algo nuevo, moderno, incluso “hipster”, pero nada más lejos de la realidad.

Ya en el año 1713 aparece por primera vez esta idea documentada en el libro “Sylvicultura oeconomica” de Hans Carl von Carlowitz. En este innovador manual de ingeniería forestal, se advierte del grave peligro que supone cortar cada año más árboles de los que el propio bosque puede regenerar.

La RAE explica que el concepto de “sostenible” pasa por ser algo que se puede mantener durante largo tiempo.

La noción de sostenibilidad ha evolucionado mucho en los últimos años y aunque originariamente apareció exclusivamente enfocada a la ecología, actualmente es indisociable de factores sociales, económicos, medioambientales e incluso culturales.

Concretamente para la ropa de montaña, una definición no académica pero útil sería: aquella ropa para deporte al aire libre que ha sido fabricada respetando el medio ambiente y los derechos de los trabajadores. El factor económico de la sostenibilidad afectaría en este caso sólo a la empresa, que no podría perdurar en el tiempo si económicamente no fuera rentable.

Vemos a continuación los conceptos básicos para valorar si una prenda es o no sostenible:

1) DURABILIDAD
Como ya hemos visto, la durabilidad es la piedra angular de la sostenibilidad. Por ello, el diseño de una chaqueta técnica o de un pantalón es el factor más influyente para que pueda ser sostenible. Resulta esencial que la prenda esté pensada y diseñada para durar, que se pueda reparar y que finalmente se puede reciclar. Lamentablemente, nuestra actual cultura de usar y tirar se basa justo en lo contrario.

Una cremallera rota, un agujero en el tejido, o una goma de ajuste suelta, deben ser fácilmente arreglables y no la causa de tener que comprar una prenda nueva. El adecuado mantenimiento es fundamental para que cuando una chaqueta pierda impermeabilidad no la tengamos que cambiar.

Por ejemplo, la empresa Nikwax ofrece unos tratamientos impermeabilizantes sin PFCs que nos ayudan a mantener las mejores prestaciones de nuestra ropa técnica durante muchos años.

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El famoso “cradle to cradle” (de la cuna a la cuna) es el mejor ejemplo de diseño y durabilidad. Se basa en la idea de que al final del ciclo de vida de un producto, las materias primas originales empleadas en su fabricación se pueden volver a emplear para fabricar el mismo producto de nuevo, en una especie de círculo sin fin en el que no se generaría basura.

También hay algunas empresas que se escudan en el concepto de la durabilidad para justificar el empleo de sustancias químicas contaminantes, ya que dicen que son las únicas que garantizan el poder disfrutar muchos años de las mejores prestaciones. Por suerte, alternativas más ecológicas ya han demostrado que pueden ser igual de competitivas y duraderas que las demás.

La marca californiana Patagonia ha hecho varias campañas basándose en la durabilidad, con eslóganes como: “If you don’t need it, don’t buy it” (si no lo necesitas, no lo compres) o “If it’s broke, fix it” (si está roto, arréglalo).

Otras empresas como los alemanes de Vaude publican tutoriales en youtube para explicar cómo cambiar una cremallera o incluso ofrecen seminarios donde puedes aprender reparaciones básicas.

Así que ya tenemos el primer punto: comprar ropa de calidad que dure y que se pueda reparar fácilmente. No te olvides de invertir en el mantenimiento de la misma, utilizando los productos adecuados para alargar su vida útil.

2) USO
Antes de comprar ropa técnica es fundamental preguntarse para qué la voy a usar. No tiene sentido adquirir una chaqueta pensada para atravesar la Antártida con esquís, si la voy a utilizar para pasear al perro cuando llueve. Esto es igual que matar moscas a cañonazos y en este caso el problema es que cuanto más técnica es la ropa, más impacto en la naturaleza produce su fabricación.

Cuantas más prestaciones me ofrezca esa prenda, normalmente más productos químicos necesita.

Es exagerado comprar material que aguanta columnas de agua monzónicas, si mi principal actividad es senderismo por el Moncayo, y lo que puede ser vital para un alpinista en la norte de las Jorasses, es superfluo en contextos más domésticos.

Por cierto, hay una tendencia por parte de algunas marcas de intentar convertir la ropa supertécnica de montaña en ropa de ir por la ciudad, para así ganar más clientes, pero esto es una irresponsabilidad ecológica.

Segundo punto: preguntarse ¿para qué tipo de actividades necesito esta ropa?

3) FIBRAS NATURALES VS: FIBRAS SINTÉTICAS
El tema de la sostenibilidad es un asunto muy complejo en el que pocas veces se encuentran soluciones de blanco o negro. El tema de las fibras es uno de los más complicados.

Usemos el ejemplo del poliéster: fibra plástica derivada del petróleo que para su fabricación requiere mucha energía, pero muy poca agua en comparación con el algodón. Material resistente y por lo tanto durable, así como fácilmente reciclable (ya sea obtenido de botellas de plástico PET o de prendas ya usadas). Actualmente es utilizado masivamente en la fabricación de todo tipo de ropa deportiva. Sin embargo, resulta que cuando lavamos nuestras prendas de poliéster en la lavadora, se desprenden hilos de plástico muy pequeños (microfibras) que no pueden ser atrapadas por los filtros normales y que terminan llegando al mar, provocando un grave problema ecológico. Además, cuanto más vieja es la prenda que lavamos, más microfibras se desprenden durante el lavado.

La organización americana “The Story of Stuff” denunció este problema el año pasado con un interesante vídeo que podéis ver en Youtube. Algunas empresas de outdoor ya están recomendando lavar el material de poliéster lo menos posible. La otra opción es lavarlo metido en una bolsa de algodón, que retendrá las microfibras de plástico liberadas. Así que, como vemos, e un material que permite un buen reciclado, pero que a la vez provoca otro tipo de problemas.

Lo de “lavarlo lo menos posible” lo habéis leído bien, porque con la introducción de fibras producidas con restos de café y la implementación de tratamientos como el de polygene, se evita la proliferación de bacterias y de malos olores, siendo en ocasiones suficiente con “airear” la ropa al aire libre.

Y esto pasa en muchas ocasiones en la sostenibilidad, la aparición de efectos no deseados e inesperados tras la introducción de una innovación.

Por otro lado, el algodón vuelve a tomar protagonismo, mezclado con fibras sintéticas, o en su versión de algodón orgánico, muy agradable al tacto y especialmente recomendado para personas con piel sensible. Algunas empresas de outdoor ya están fabricando chaquetas muy técnicas gracias a combinaciones de fibras naturales como algodón, lana, maíz, ricino y tencel. La impermeabilización de estos tejidos se realiza frecuentemente con cera. El empleo de estos materiales reduce la huella ecológica de la prenda, ya que no se utiliza una materia prima limitada como es el petróleo, y además evitamos el citado problema de liberación de microfibras plásticas. Además, las fibras naturales no retienen tanto los malos olores como las sintéticas.

Junto con el tencel, materiales como la lana reciclada y el cáñamo están siendo cada vez más utilizados. En cuanto a las fibras sintéticas, cada vez nos encontramos con más nylon obtenido del reciclaje de redes de pesca.

Tercer punto: siempre que se pueda, es mejor elegir ropa fabricada con fibras naturales que con fibras sintéticas.

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Mono de esquí de montaña de la marca Ternua, premiado en la ISPO 2019, realizado con fibras recicladas obtenidas de antiguas redes de pesca

4) PFCs
Los PFCs son unas sustancias químicas, apenas biodegradables, que se utilizan para la impermeabilización de la ropa de montaña. Después de unos años de transición en los que varias marcas ya no usaban PFOS (un tipo de PFCs), pero seguían usando PFHxA (otro tipo de PFCs), parece que por fin se está dando el paso definitivo, y cada vez hay más colecciones completamente libres de PFCs.

Por poner un ejemplo, los alemanes de Vaude han lanzado una nueva membrana impermeable y transpirable, la Ceplex Green, libre de PFC’s.

Además, la empresa americana GORE (fabricantes de la famosa membrana) ha anunciado que renunciarán completamente al empleo de PFCs en el año 2023. Parece que no tienen mucha prisa. (Más info sobre los PFCs en revista Desnivel nº 333).

North face acaba de presentar en la ISPO 2019 de Múnich su nueva colección “Futurelight” para la próxima temporada, que también está libre de PFCs.

Cuarto punto: compra ropa totalmente libre de PFCs.

5) SELLOS Y CERTIFICADOS
En los últimos años, el aumento de los sellos y certificaciones ecológicas ha sido exponencial, y en muchas ocasiones en lugar de clarificar lo que han conseguido es confundir más al comprador.

El agravante es que muchos de estos sellos se los inventan las propias empresas, sin que un certificador independiente sea el que lo conceda. Esto quita credibilidad y favorece el greenwashing.

Es urgentemente necesaria una homogenización de estándares y la eliminación de toda certificación que no sea independiente.

En cuanto a estándares ecológicos, la certificación más reconocida es la que conceden los suizos de Bluesign. Para obtener este sello, el impacto ambiental es auditado de manera independiente durante toda la cadena de producción textil. También quiero destacar el Global Organic Textil Standar (GOTS), certificado especialmente interesante cuando hablamos de algodón orgánico.

En cuanto a estándares sociales, el más importante es el sello de la Fair Wear Foundation, que es una ONG independiente que certifica las condiciones laborales de los trabajadores en las fábricas textiles.

Quinto punto: compra ropa que tenga sellos como el Bluesign, el GOTS o el de la Fair Wear Foundation.

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REFLEXIÓN FINAL
La sostenibilidad es un largo proceso que podemos equiparar a la ascensión de una gran montaña. Mientras algunas marcas todavía están en la fase de aclimatación, ya hay otras que están llegando al campo base avanzado. Entre la vanguardia de la expedición nos encontramos con Ternua, Vaude, Patagonia, Nikwax, Fjäll Räven, Páramo, Tierra, etc. Como consumidores podemos aportar nuestro granito de arena al éxito de esta empresa y ser consecuentes con nuestros valores, en la medida en que apoyamos con nuestro poder de compra las prácticas más sostenibles.

Enrique Zaragoza

 

¿Por qué deberías dejar de usar ya vasos desechables?

Muchos eventos deportivos utilizan vasos de plástico, bien para suministrar agua a los deportistas, bien para el consumo del público asistente.

Un llamativo ejemplo sería el de una carrera de maratón, en la cual el organizador tiene que asegurar cada 5 km el avituallamiento de agua para los participantes.

Si tenemos cerca de 41.000 corredores, como en la maratón de Berlín, necesitaríamos teóricamente un mínimo de 320.000 vasos, sin contar con el importante avituallamiento de agua en meta.

Foto: Pixabay

Un sorprendente artículo, publicado en el “Berliner Morgenpost” del 25 de septiembre de 2016 sobre la logística de la maratón de Berlín, informaba sobre el material que el organizador usaba en la edición de ese año: 1 millón de vasos, 272.000 litros de agua, 49.500 esponjas, 120.000 plátanos, 78.000 manzanas, 80.000 galletas, 272.000 imperdibles, 250 litros de aceite de masaje, 2780 medallas, etc.

El mismo artículo también indicaba, que desde el año 1974 hasta 2016, en la maratón de Berlín se habían usado 22,3 millones de vasos!

Si para un evento deportivo que dura una mañana, se necesitan 1 millón de vasos, es fácil de entender, que la decisión que tomemos sobre el material y el tipo de recipiente que usemos para organizar una prueba deportiva, tiene consecuencias muy importantes para el medio ambiente.

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Foto: Pixabay

Habitualmente se utilizan dos tipos de recipientes:

  • Vasos desechables: principalmente fabricados con Poliestireno (PS) o Polietilenotereftalato (más conocido como “PET”). Para las bebidas calientes se suele usar un vaso de cartón recubierto internamente por una capa de Polietileno (PE).
  • Vasos reutilizables: fabricados a partir de Polipropileno (PP). Normalmente se paga la bebida elegida con un sobrecargo (“Pfand” de “Pfandsystem” en alemán) que puede ser de aproximadamente 1€. Este dinero se recupera al devolver el vaso. Si quieres quedarte el vaso puedes hacerlo, porque en teoría “ya lo has pagado” con el sobrecargo. En los mercadillos navideños alemanes este sobrecargo puede ser de hasta 3 euros, por las bonitas tazas que se usan para el Glühwein.

En lo últimos años se han venido utilizando con más frecuencia los vasos desechables biodegradables, fabricados con Ácido Poliláctico (PLA), que es un termoplástico que se obtiene principalmente a partir del almidón de maíz, y que teóricamente, en determinadas circunstancias es biodegradable.

La aparición de estos últimos recipientes biodegradables provocó que algunos estadios alemanes, de la primera y segunda división de fútbol, cambiaran sus vasos reutilizables por los nuevos biodegradables. Esto desató una polémica y la consiguiente discusión: ¿son más ecológicos los vasos reutilizables o los desechables biodegradables?

La organización Deutsche Umwelthilfe decidió ponerse manos a la obra y encargó un estudio comparativo del balance ecológico de ambas opciones. La conclusión del estudio fue muy clara: los vasos reutilizables son más ecológicos que los de desechables, incluso aunque  éstos últimos sean biodegradables.

Los vasos reutilizables se pueden usar teóricamente hasta 107 veces, pero a partir de la quinta vez que se usan, ya presentan un mejor balance ecológico que los desechables. En la Bundesliga se usan una media de 41 veces antes de reciclarlos. Cuando los vasos reutilizables están estampados con motivos del club, suele bajar la cuota de reutilización hasta 12 veces, porque los fans se los quedan.

El estudio comparativo fue bastante complejo, ya que se tenían que tener en cuenta variables como el consumo de energía y de recursos para su fabricación, el reciclaje de los mismos, el consumo de energía que se produce por el lavado de los vasos reutilizables, etc. Para más información indico abajo las fuentes consultadas.

Así que ya sabéis, si queréis organizar un evento deportivo, y dudáis entre usar vasos desechables o vasos reutilizables, ¡esta última opción es la más ecológica!

Espero vuestros comentarios y/o vuestras experiencias con el tema en la parte inferior de este post.

Vasos de plástico

Foto: Pixabay

Fuentes:

  • Fairplay für die Umwelt. Schluss mit den Mythen zu Mehrwegbechern. (Deutsche Umwelthilfe, Dezember 2014)
  • 1:0 für Mehrweg! Vergleich der Umweltauswirkungen von Mehrwegbechern und biologisch abbaubaren PLA-Einwegbechern in deutschen Fußballstadien (Deutsche Umwelthilfe, november 2016)

ISPO 2018: premios ECO y lucha contra el microplástico

Un año más nos hemos pasado por la ISPO celebrada en Múnich para ver las últimas novedades del sector.

Coincidiendo con esta feria, se han cumplido 5 años desde que empecé a escribir este blog y la versión alemana del mismo. Es un “cumpleaños” importante, porque las estadísticas dicen que la mayoría de los blogs se abandonan en el transcurso del primer año de existencia, así que hay motivos para celebrarlo 🙂

Unos meses después del nacimiento de esta web, concretamente en agosto de 2013, publiqué el post que sigue siendo el más visitado de todos: “Ropa de montaña: una cuestión de química”.

El detonante para que escribiera este artículo, que también fue publicado por la revista Desnivel, fue una campaña que había iniciado Greenpeace en 2012 contra los PFCs y su masiva utilización en la ropa de montaña.

Cuento esto, porque en aquel entonces casi ninguna marca de “outdoor” estaba comprometida con el tema, y este año he podido comprobar con gran satisfacción, que muchos de los fabricantes están en proceso de eliminación de estos contaminantes, o incluso ya han conseguido dejar de utilizarlos completamente.

Todavía queda por bastante por hacer, pero estamos en el buen camino.

Cada vez hay más marcas que ya no usan PFCs

Para mí, esta edición de la ISPO será el punto de partida de una nueva batalla ecológica en la fabricación de la ropa de outdoor: la lucha conta el microplástico.

Poco a poco se empieza a ser consciente de un nuevo problema que hasta ahora era apenas conocido. Como os expliqué en este post del año pasado, hoy en día la mayoría de la ropa de montaña está fabricada con poliéster, que en muchas ocasiones proviene del reciclado de botellas de plástico.

El problema es que cada vez que  lavamos estas prendas sintéticas, se desprenden hilos de plástico muy pequeños (microfibras), que va a parar directamente a la red de agua. Al tener menos de 1 mm de tamaño, parece ser que superan los filtros habituales y acaban llegando al mar.

¿Qué podemos hacer para evitar este problema?

  • Comprar preferentemente ropa fabricada con fibra natural: algodón, lana, etc. Los alemanes de Vaude acaban de anunciar que para combatir este problema van a empezar a usar Tencel © (una fibra natural derivada de la celulosa) en la fabricación de chaquetas de su colección Green Shape, en sustitución de las habituales fibras sintéticas.

Nueva campaña de Vaude: “Evitamos microplástico en el mar” –

  • Comprar ropa que haya sido tratada con el sistema de Polygiene en la fabricación. Este tratamiento, aplicado en la última fase de elaboración del producto, reduce mucho los malos olores producidos por el sudor, y hace que no sea necesario lavar la ropa con tanta frecuencia. Se lava menos, pero se airea más. Marcas Como Patagonia o Trangoworld aplican este acabado en alguna de sus prendas.

Steve Richardson de la empresa Polygiene ofreció una magnífica conferencia. Según explicó, en cada lavado se pierden hasta 2 gramos de tejido en un forro polar. Suponiendo que lo lavemos una vez a la semana durante un año, perderemos 20% de las fibras del mismo transcurridos los 12 meses. Ampliar foto.

  • Utilizar una bolsa de lavado con malla muy pequeña para nuestras prendas de tejido sintético. La marca alemana Langbrett, que por cierto importa su lana del Pirineo, ha puesto en marcha una excelente iniciativa contra el microplástico, con el nombre de “Guppyfriend”. Más información aquí.

Bolsas de lavado para tejidos sintéticos que recogen las fibras desprendidas.

A continuación os adjunto unas fotos con los premios a los mejores productos ECO (“Eco Responsibility Award”) de este año, y con otras curiosidades que nos hemos encontrado en la feria:

Premio “ECO Achivement Apparel:  Röjk Superwear

El premio “ECO Achivement Apparel” (vestimenta) se lo han llevado los suecos de Röjk Superwear. Como siempre, las marcas nórdicas en la vanguardia de la sosteniblidad.

Premio ECO Achivement Hardware: Grown

Los suizos de Grown se han llevado el premio “ECO Achivement Hardware” con unos preciosos esquís. Más información sobre esta interesante marca aquí

Premio ECO Achivement Brand: Vaude

Vaude se llevó un merecido premio “ECO Achivement Brand”, ya que esta empresa familiar alemana, capitaneada por la carismática Antje von Dewitz, ha hecho de la sosteniblidad su valor y estrategia más importante.

Stand de la marca NZero junto a una tabla de la marca Bextremeboards

En la zona que la ISPO organiza para presentar ejemplos de sostenibilidad, nos encontramos con tres marcas españolas, ya habituales en esta feria:

  • NZERO, ganadora del premio ECO Achivement Accessories” en la edición del 2017, volvió a estar presente con sus ceras de esquiar libres de parafinas y fluorados. Más información aquí

  • Entrophy Resins EU: venden unos pegamentos que permiten fijar y posteriormente desmontar fácilmente todas las piezas, de por ejemplo unos esquís, para facilitar su reutilización.
  • Bextremeboards: ofrecen “eco-boards”

Pantalones de la marca Ternua

Entre las marcas de ropa de montaña españolas, Ternua es la que lidera el ránking de sosteniblidad.

Bicicletas de My Esel

Preciosas bicicletas con marco de madera de la marca austriaca My Esel (“mi burro:) Fueron galardonados con el “ISPO Brandnew”.

Cork Traction Pad de ecoProd

Máxima creatividad de los portugueses de ecoPro: utilizan los restos del corcho sobrante del troquelado de tapones de botellas, para fabricar la superficie antideslizante de las tablas de surf. Lo han bautizado con el nombre de “Cork Traction Pad”. Genial.

Uno de los carteles de los maestros de la comunicación de Patagonia

Divertida publicidad de The North Face

Zero Waste!

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